lunes, 22 de septiembre de 2025

EL CUERPO GRITA LO QUE LA MENTE CALLA

 





El cuerpo grita lo que la mente calla.  La frase lo dice todo  y expresa la íntima relación que mantienen todas las dimensiones del ser humano (física, mental, emocional, espiritual, comunicativo-relacional...)  condicionándose mutuamente y regulando el ser:  cuando una realidad en tensión no  puede equilibrarse por una vía, busca otra dimensión para expresarse.

En este caso, una mente saludable fomentará un cuerpo saludable, y un cuerpo cuidado, ejercitado y bien nutrido (asumiendo  limitaciones o enfermedades que ya tenga) favorecerá un estado mental de sosiego, equilibrio y bienestar.  

La frase enfoca  la necesidad de mantener una mente relajada con emociones asumidas bien colocadas, capaz de sortear las  cambiantes circunstancias de la vida, de manera resiliente, y gestionar esa variabilidad  con ánimo realista y constructivo. 

Cultivar una calidad de ánimo que,  cuando las cosas van bien, goza y agradece, pero cuando llegan tropiezos los vive como oportunidades y no como   problemas. Tal actitud  aquilata mentes y corazones,  inmunizando el cuerpo ante muchas situaciones difíciles o tóxicas.                                                                                  
Y para hacer de ello un estilo de vida sostenible, hay que procurar llevar al día, bien ventilados, mente y corazón, pensamientos negativos y emociones,  porque si no circulan con  fluidez,  su tensión se enquista,  generando síntomas físicos: cansancio, dolores,  enfermedad... patologías diversas,  con origen arraigado en las heridas del alma.  Emociones y pensamientos sin procesar  generan conflictos que hacen del cuerpo su mensajero.

Vida social, comunicar, pasear, ejercicio físico ("pastilla olvidada",  -así  llaman a esta sencilla actividad cotidiana, que cura y previene tantos problemas de salud),  respiración consciente  (diafragmática: sentir  cómo el vientre  -no el pecho- se expande hacia fuera y se contrae, es la respiración del bebé que descansa tranquilo y confía), meditar, rezar...  todo aquello que aligere la mente, tranquilice el alma y promueva la salud de este sufrido cuerpo nuestro que sostiene la propia vida y debemos cuidar con amor