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sábado, 7 de febrero de 2026

GRACIAS, POR FAVOR, LO SIENTO



Gracias, por favor, lo siento. 

Son palabras mágicas.  Facilitan las relaciones humanas, ayudan a sacar lo mejor de sí mismo y de los demás, brindando personas más felices.  

Dicen que la amabilidad es una fuerza que derriba cualquier muro.  Pretendemos enseñársela a los niños, que luego no ven en nosotros su refrendo,  ningún espejo que vaya delante con el ejemplo. 

Gracias, por favor, lo siento,  expresan respeto y afecto por el otro,  hacen mejores personas y mejoran a los demás. Personas amables son bálsamo en los conflictos. 
A veces pensamos que suponen un esfuerzo innecesario y 'melifluo', pero lo cierto es que supone una disciplina, un estilo de vivir responsable, que ayuda la propia vida y la ajena. Implica autocontrol y una inteligencia emocional cultivada. Además de seguridad en sí mismo, empatía y valoración del otro.  
                                                                                                                        

Hay más beneficios de la amabilidad a tener en cuenta:  promueve la salud física y mental, actuando como regulador emocional natural, reduciendo la ansiedad y la depresión.  Libera neurotransmisores (oxitocina, serotonina y dopamina), que aumentan el bienestar, la autoestima y la sensación de felicidad. Reduce el estrés, aumenta la satisfacción vital y el optimismo, facilita la convivencia, despierta buenos sentimientos en las personas y facilita la convivencia.  Las emociones positivas que genera protegen de las negativas. 
Decía Schopenhauer "La amabilidad es como una almohadilla, aunque no tenga nada por dentro, amortigua los embates de la vida". 


Y volviendo al principio: dar las gracias, pedir las cosas por favor, decir perdón o lo siento, cuando afectamos  a alguien sin querer...
Contestar correos o mensajes personales (sin procastinar) como hábito sencillo de respeto y cohesión social -no hacen falta a veces muchas palabras, bastaría una sola o breve emoticón- mantiene vínculos saludables entre  personas  saludables...
Afirman la importante red social que nos rodea y construye personas beneficiosas que consolidarán mejores sociedades.  




martes, 24 de junio de 2025

REVOLUCIÓN DE AMABILIDAD GESTA HEROICA

 

   

Hay gestos tan simples como difíciles de mantener de manera convencida y perseverante:  Un conocido artista decía hace poco que creía en la revolución de la amabilidad.      Algo, al parecer, tan sencillo, "buenista", dulzón... pero tan valiente, esforzado, incluso heroico, en su constancia;  tan práctico, eficaz, contundente y tan buena siembra personal, relacional y social, como levadura que ayuda -sin resquicio de duda- en la mejora del mundo.  
Y se puede lanzar como un reto, porque con lo que actualmente nos vive en el mundo, resulta un auténtico desafío de amor sencillo y cotidiano para mejorar la vida propia y  ajena. No solamente cuando tenemos ganas o nos conviene (y  en casa, o donde hay confianza,  toda la basura) sino connatural y cotidiano.  A menudo,  un sinfín de "manías", antipatía, faltas de respeto y educación, empatía o generosidad, que se nos cuelan,  degeneran un ambiente que debería de ser transparente reflejo de acogida de la gente diversa que nos rodea.   Generando el más saludable tejido social que puede construir  nuestro mundo.   
Para explicar este reto transcribo realidades  (generadas por IA)  basadas en principios muy básicos de la Psicología humana y social:                          


La "revolución de la amabilidad" es un concepto que se refiere a la promoción de la empatía, la bondad y la generosidad en la sociedad, impulsando un cambio positivo a través de la conexión humana y la acción altruista. A través de la amabilidad, se busca fomentar un entorno más compasivo y solidario, donde las personas se preocupen por el bienestar de los demás y actúen con respeto y consideración. 
El concepto en sí:
  • No es un movimiento político o social en sí mismo: Aunque algunos artistas, como Santiago Cruz (y otros) han usado el término para referirse a movimientos que buscan la justicia social, la amabilidad en sí es ¡ una actitud y un comportamiento que trasciende cualquier ideología.
    Cambio de paradigma: Se trata de un cambio en la forma en que pensamos y actuamos, pasando de una cultura de competencia y egoísmo a una de colaboración y cuidado. 
  • Prioridad de la amabilidad: Se enfatiza la importancia de la amabilidad en la vida diaria, tanto en las interacciones personales como en el trabajo y en la sociedad. 
    Beneficios para la salud mental: 
    Practicar la amabilidad puede mejorar la salud mental y reducir el estrés, ya que libera hormonas como la oxitocina, la serotonina y la dopamina. 
    Romper con las barreras: La amabilidad puede ayudar a romper con las barreras emocionales y sociales, facilitando la comunicación y las relaciones. 
    Autocuidado y límites:  La revolución de la amabilidad también incluye la idea de cuidarse a sí mismo y establecer límites, lo que no es incompatible con la amabilidad hacia los demás. 
    Se basa en la empatía y el respeto: La amabilidad se manifiesta en la capacidad de entender y compartir los sentimientos de los demás, así como en el respeto por la dignidad de cada individuo .
    Implica acciones cotidianas y generosas: Puede manifestarse en pequeños actos de bondad, como ofrecer ayuda, atender, contestar, sonreír, ayudar a un desconocido o simplemente escuchar con atención a los demás.  Actos de amabilidad -a diario:  dar las gracias, ofrecer ayuda, elogiar a los demás o simplemente tener una conversación amable. Cultivar la empatía y practicar-fomentar la comunicación.
     Busca un impacto positivo en la sociedad:  Al fomentar la amabilidad, se busca crear un entorno más amable, donde las personas se sientan más   seguras,    apoyadas y valoradas.

Importancia de la amabilidad:
  • Fortalece la conexión humana: La amabilidad crea vínculos entre las personas, promoviendo la confianza y la comprensión mutua.
    Reduce el estrés y la ansiedad: Mostrar amabilidad puede tener un efecto positivo en la salud mental, disminuyendo el estrés y la ansiedad.
  • Fomenta la empatía y la solidaridad: La amabilidad puede inspirar a otros a ser más empáticos y solidarios, creando un efecto dominó de bondad en la sociedad. 
                                        

domingo, 8 de abril de 2018

ENTENDERSE Y CONVIVIR


Sabemos bien que convivir es un arte. 
Y, como tal,   siempre mejorable  en belleza y creatividad.   Más allá del natural de cada uno, de su  mayor o menor grado de sensibilidad,  empatía y otras  habilidades sociales (HHSS),  la consciencia,  empeño  y voluntad  de todos los miembros son igualmente necesarios para fructificar.  Como decía un sabio,  la convivencia es un arte, pero antes de serlo, es una disciplina.

Para ello harán falta  aprendizajes que,  además de hacernos crecer y madurar, cuando se convierten en hábitos, nos mejorarán como personas y enriquecerán nuestra relacionabilidad.   

-Comunicar.   Imprescindible para el ser humano como criatura social, dotado, además,  de una capacidad de lenguaje único en la naturaleza.  Comunicación como expresar sencillo y asertivo,  pero también escucha atenta, acogedora y comprensiva del otro.  El diálogo es fundamental. 

-Compartir.  No solo lo material,  sino también vivencias, experiencias, sucesos cotidianos... Huir de todo egocentrismo y compartir el corazón a cualquier nivel. 

-Respetar.  Consideración hacia el otro,  aprecio,  valoración,  derecho a la libertad... (mientras que  no  tope con el  derecho de los demás).   

-Interactuar.  De manera habitual,  amable y  sencilla,  es capaz de sanear todos los ámbitos.  La sonrisa,  la cortesía,  la delicadeza... y esas tres palabras mágicas: gracias,  perdón, por favor...  obran milagros en ambientes y personas.

-Tolerancia y acogida. Las diferencias humanas deben ser causa de enriquecimiento mutuo,  no de división.  El otro  será siempre único  e irrepetible del que alguna cosa podré aprender.  

-Espíritu de paz  y no agresión   en circunstancias,  que siempre llegan,  de impaciencia o enojo. Aprender el control  de la ira  sin  llegar nunca al insulto o la descalificación.   Mejor  calmarse y en un momento tranquilo,  recurrir al diálogo sincero para aclarar la situación. 

-Cuidar a las personas,  interesarse por ellas.   Colaborar.   Distribuir equitativamente las tareas en ambientes compartidos. 

-Dar confianza y  libertad.  Pruebas  de amistad en todo y para todos. 

-Y aprender a dar siempre  lo mejor de nosotros mismos.

Esto vale,  tanto para el medio familiar,  como laboral,  como  en el círculo de amigos...  Por mucha confianza e intimidad que exista en la convivencia,  si se descuidan el respeto, el afecto y la amabilidad  (favorecidos por los factores  mencionados),  el ambiente degenera dejando  puerta abierta a toda clase de violencias y  tóxicos personales que vierten en el otro lo peor y más turbio del propio corazón.                                            


La convivencia es la gran maestra que nos enseñará mucho de paciencia,  ecuanimidad, autocontrol,  conocimiento propio y del otro, humildad,  tolerancia, respeto y un sinfín de valores más.