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martes, 6 de junio de 2017

¿QUIEN SABE?




Pudiera ser que esta pequeña historia  te resultara familiar:

<< Un granjero vivía en una pequeña y pobre aldea. Sus vecinos le consideraban afortunado porque tenía un caballo con el que podía arar su campo. Un día el caballo se escapó a las montañas. Al enterarse los vecinos acudieron a consolar al granjero por su pérdida. “Qué mala suerte”, le decían. El granjero les respondía: “mala suerte, buena suerte, quién sabe”.
Unos días más tarde el caballo regresó trayendo consigo varios caballos salvajes. Los vecinos fueron a casa del granjero, esta vez a felicitarle por su buena suerte. “Buena suerte, mala suerte, quién sabe”, contestó el granjero.
El hijo del granjero intentó domar a uno de los caballos salvajes pero se cayó y se rompió una pierna. Otra vez, los vecinos se lamentaban de la mala suerte del granjero y otra vez el anciano granjero les contestó: “Buena suerte, mala suerte, quién sabe”.
Días más tarde, aparecieron en el pueblo los oficiales de reclutamiento para llevarse a los jóvenes al ejército. El hijo del granjero fue rechazado por tener la pierna rota. Los aldeanos, ¡cómo no!, comentaban la buena suerte del granjero y, cómo no, el granjero les dijo: “Buena suerte, mala suerte, ¿quién sabe?”... >>
... Y se podría continuar hasta el infinito.  

Pragmatismo y sabiduría de vida:  Este cuentecillo,  de origen chino,  invita a desprender la mirada del impacto emocional de lo inmediato y relativizar ese acontecer que,  sólo desde la perspectiva del tiempo,  podrá valorarse con criterio.
La vida cambia.  Si la dejamos fluir en libertad,  agradeciendo y potenciando constructivamente  lo bueno que tenemos,  nos llevará  siempre al mejor puerto.

En toda vida humana  es normal el claroscuro,  esa  mezcla o alternancia   de luz  y sombra  en el paisaje de la vida.   Por lo que asumir esta realidad con un corazón pacificado  educa en la ecuanimidad, enseña a crecer y madurar.  
Dice un refrán castellano   "no hay bien ni mal que cien años dure";  y otro: "no hay mal que por bien no venga".   Asertos sencillos que entrañan lecciones profundas de conocimiento humano  y dinámica de vida. 

Hay que estar atentos porque, cuando no sabemos desprendernos de lo inmediato, ni tener en cuenta el natural discurrir del  cambio, pueden generarse  "zonas de confort", tanto "positivas" (en apariencia),  como negativas. Estas últimas (incómodas, amargas y estresantes) atrapan igualmente a muchos que,  paradójicamente, no hacen nada para salir de ellas.  He conocido personas en busca de tratamiento para su depresión que,  en el fondo, se negaban a salir de ella,  acomodados en el "arrullo" de su propio dolor.

El vivir despiertos,  con mente ágil y abierta a una vida  siempre fluyente y maestra,  manteniendo hábitos  higiénicos saludables (físicos, mentales y espirituales),  es la mejor manera de no dejarse atrapar en climas episódicos, coyunturales,  que roban  valiosas energías.  Se trata de buscar la vida verdadera más allá del azaroso acontecer cotidiano y alimentar la gratitud  hacia lo que sí tenemos, motor de  la mejor esperanza.      

  Conoce el sabio que,   detrás de una  tempestad alborotada y caótica,  al final llega  la calma,  el sol  brilla de nuevo y  la paz del corazón,  florece.  





sábado, 4 de marzo de 2017

DESIERTOS FÉRTILES




Quizás conozcas  más ejemplos de esta aparente contradicción conceptual  que, intencionalmente empleada, ayuda a la conciencia a adquirir una  perspectiva nueva... El oxímoron  (así se denomina esta figura retórica)   abre a otra dimensión:  desierto fértil, noche luminosa, silencio clamoroso, soledad sonora, nos sitúan  en una realidad que se alza liberada  sobre el coto cerrado de las palabras.   

Así es la vida.  Y,  cuando sensitivamente, nos vemos situados  en el lado oscuro del par conceptual (desierto), la segunda palabra complementaria es la que lleva el timón  y la fuerza de la esperanza (fértil).   De esta manera callada,  silenciosa,  va ocurriendo  el milagro de todo crecimiento,  de la transmutación del ser. 

Tiempos de desierto llegan  a menudo en la vida sin buscarlos.   Nunca gustan, no son gratos sino ásperos, tediosos,  difíciles,  o complicados; oscuros o de un desabrido tono gris.  Solo  una mirada nueva  proyectada  hacia adelante (más al fondo y más allá),  reconoce en ello  la tarea inestimable de forja y aquilatamiento que fortalece a las personas  e ilumina  un valioso aprendizaje.

Acompañar serenamente el tiempo,  haciendo lo que toca hacer, sin desánimo ni desfallecimiento, es lo que procede aunque, aparentemente,  no ocurra nada más.   La matriz del tiempo es crisol  en el que se funden para mejor  fragua  los valores,   actitudes  y  decisiones   de las personas.   Hay algo que se va haciendo queda y suavemente...  Como el imperceptible brotar de una planta o  el Amanecer sin ruido que, cuando quieres darte cuenta, vistió cielo y tierra de sol, luciendo un espléndido  día.



He aquí un ejemplo:  Pablo Ráez   nos dejó estos días  tras dos años de lucha titánica contra la leucemia que se declaró en él a los 18.   El chaval se fue con  20 años  pero, en pocos meses, había acumulado sabiduría  (de santos y maestros) de siglos inspirados:
Desde su inacabable ingreso hospitalario  (213 días de tratamiento),  comunicaba su experiencia por las Redes Sociales:

<<Seguramente,  cualquiera piense que llevar 24 días en una habitación,  aislado, sin poder salir,  puede pensar que es una putada, que desespere y un largo etc... Pero cuando te das cuenta de que puedes pasar esos días bien, con el menor dolor posible,  o bien,  muy mal, es cuando valoras que, aunque tienes que estar aquí muchos días,  si haces por estar bien, es un regalo de la vida.   Esto es aplicable a cualquier ámbito de la vida. Podéis pensar que vuestra vida es una mierda y es verdad que hay casos y casos,  pero que siempre podría ser peor y creáis o no eso hace mas fuerte y hace valorar lo que tenemos.  Es esencial valorar lo que tenemos ya que el ser humano tiende a valorar las cosas cuando las pierde. Puedo estar pensando día tras día que no voy a salir de ésta,   pero todos esos días que pierdo pensando eso no estoy disfrutando que estoy vivo y esto es aplicable a la vida cotidiana.   Repito que la muerte forma parte de la vida y lo que hay que hacer no es tenerle miedo ya que llegará igual,   lo que hay que disfrutar día tras día como si fuera el último,  ya que realmente no sabemos si será el último.  Aprovechando que es navidad ... y tanta gente que vive la navidad con tanto amor y felicidad,  decirle que ese amor, esa felicidad,  esa paz,  la traslademos a todo el año, ya que la navidad solo es una fecha más.  Seamos solidarios todo el año, demos ejemplo de vida. ¿No os preguntáis qué es lo que uno mismo puede hacer por el mundo? Para empezar cambiar uno mismo y a continuación tienes muchas posibilidades de aportar a la sociedad algo bueno de ti...  ¡Siempre fuertes!  >>