La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos. Frase del sabio Marco Aurelio, completamente actual. Porque la mente funciona como un filtro de la realidad, y según sea el color de su gafa, cambiará tu percepción de la vida.
Hay que asumir con realismo que la vida nos trae de todo, situaciones, acontecimientos, personas... que nos gustan más o menos. Pero todo ello funciona como escuela de crecimiento y maduración personal. Siendo conscientes de que su impacto en nuestra vida dependerá de nosotros, nuestra particular manera de percibir e interpretar, el aprendizaje de una buena gestión, como reto cotidiano, se hace imprescindible, no solo para la supervivencia, también para la necesaria superación y la propia plenitud.
Somos los arquitectos de la propia mente y gran parte del bienestar de nuestra vida depende de cómo
aprendamos a diseñarla. Los pensamientos que permites moldearán siempre tus conductas.
Si alimentas y rumias una mente oscura, negativa, pesimista ante la adversidad y contrariedades de la vida, sabiendo que el pensamiento condicionará poderosamente tu acción, harás pronto de tu vida un triste caos.
Si cultivas un pensamiento positivo y limpio, alegre en lo posible, confiando en lo mejor de los demás, encontrarás en todo motivo de enseñanza, oportunidad y aprendizaje para una vida plena.
Aunque no podemos controlar lo que sucede, sí tenemos la libertad de responder de distintas maneras ante ello. La educación consciente de esta respuesta es la que realmente configura los paisajes de la vida, más que el acontecer en sí mismo. Y si hacemos de ello una habilidad mental entrenada con mente abierta, creatividad, gratitud (tantísimo por agradecer, sabiendo que muchos carecen) y virtud (sentido de las cosas bien hechas y valores personales), la vida nos lo devolverá a raudales:
las sombras se iluminarán y las dificultades se habrán convertido en peldaños gratificantes de satisfacción y plenitud.