jueves, 29 de octubre de 2026

BUSCA TUS FORTALEZAS

 


Las fortalezas personales son recursos psicológicos innatos o adquiridos que ayudan a afrontar la vida de manera fluida y constructiva, más allá de tiempos de bonanza o  adversidad.
   Es trabajo de piscología positiva, que se centra en concienciar y reconocer los puntos fuertes de la persona, favoreciendo la salud mental, seguridad en sí mismo y en la propia vida,  logro de metas y el bienestar emocional.  
Se han tipificado 24 fortalezas de carácter distribuidas en 6 virtudes principales (según modelo de Christopher Peterson y Martin Seligman). Serían las facetas más luminosas de las personas. Te invito a leerlas, familiarizarte con ellas, reflexionar y reconocer aquellas que más te identifican:

Las 6 categorías y 24 fortalezas de carácter
  • Sabiduría y conocimiento: Curiosidad, amor por el aprendizaje, pensamiento crítico (juicio), creatividad y perspectiva.
  • Coraje: Valentía, perseverancia (tesón), honestidad (integridad) y entusiasmo (vitalidad).
  • Humanidad: Amor, amabilidad (generosidad) e inteligencia social.
  • Justicia (Equidad): Trabajo en equipo (lealtad), equidad y liderazgo.               
  • Templanza: Perdón (misericordia), humildad (modestia), prudencia y autorregulación (autocontrol).
  • Trascendencia: Apreciación de la belleza y la excelencia, gratitud, esperanza (optimismo), sentido del humor y espiritualidad (propósito). 

Las partes positivas de tu personalidad te hacen único, constituyen lo más auténtico de tu propio ser y motor de tu bienestar.  Hay virtudes innatas, y otras que, sabiendo de su valor,  con voluntad consciente y determinación se pueden aprender.  
No dejes que el sesgo negativo (la percepción de lo que nos falta) pueda en ti. No lo podemos todo. Pero tus fortalezas, además de sacarte adelante, revelarán lo más auténtico de tu ser. 

Si te centras en ello con confianza, más que obsesionarte con tus defectos o lo que no va en tu vida, observarás que mucha negatividad se difumina y acaba por desaparecer.  Trabaja lo bueno en ti, cultívalo, multiplícalo, cree en ello, respira hondo y tu día a día se expandirá, se iluminará, embellecerá y dinamizará tu entorno,  una serena felicidad nacerá en ti. 











martes, 29 de septiembre de 2026

AMOR FATI-ABRAZAR LA ADVERSIDAD


Amor fati
es locución latina que se traduce como amor al destino, venga como venga.  Cuando es duro y difícil supone aprender a abrazar la adversidad. 

Hacer frente a la adversidad es no tenerle miedo y luchar.  Abrazarla es aún más valiente, es decirle que aceptas lo que trae, porque en el fondo  sabes (aun sin ver ni sentir ni entender), por pura fe, que tendrá un sentido en la vida, que de ella saldremos más sabios, fuertes y maduros. 

La adversidad irrumpe, desordena, desinstala, se presenta sin preguntar ni pedir permiso y lo mejor que podemos decir es, ¡viva, aventura nueva,  bienvenido reto, peldaño de mi escalera! 
Abrazar lo que llega, del color que sea, supone dejar fluir la vida, aceptarla, no luchar ni malgastar valiosas energías en ir contracorriente  -el sufrir inútil de lo que no se puede-  para dirigirlas, estrictamente, hacia lo posible. 

Olvidamos a menudo que la vida, maestra,  tiene un propósito de fondo:  enseñar.   Inútil si nos mantenemos cómodamente anclados a los algodones durmientes de nuestra zona de confort. Venimos para aprender, crecer, evolucionar, madurar, enriquecernos con experiencia diversa, los paisajes diversos de una vida que, en un momento u otro, siempre zarandea y espabila, justamente para sacudir nuestra modorra, potenciar nuestros recursos personales, dones y talentos, y ayudarnos a vivir de manera constructiva y  despierta.                                                              

La flexibilidad mental y consistencia emocional se entrenan también en los retos de la vida, que enseñan a no apalancarse y vivir siempre preparados.  Tal como llegan las cosas, a menudo, no las podemos cambiar.  Pero sí podemos cambiar nuestra mirada.  Y todo cambia: una perspetiva diversa puede transformar radicalmente la apreciación primera. 

Lo cual no implica dejar de luchar por lo que nos parece más justo y mejor.  Se trata de ordenar y dirigir correcta e inteligentemente la energías. 


Séneca decía  El destino guía a quien lo acepta y rechaza a quien lo rechaza.  

Y Marco Aurelio:  las dificultades que tenemos que afrontar pueden convertirse en aprendizaje: con aceptación, trabajo y persistencia, se convierten en camino.







jueves, 20 de agosto de 2026

DESCONECTAR




De vez en cuando, en la vida, hace falta desconectar, hacer cosas distintas, cambiar de ambiente, modificar rutinas. Sobre todo, en momentos de saturación, energías que se agotan y urge restaurarlas. 

Supone un refresco tanto cognitivo como emocional, que ayuda a adquirir nuevas perspectivas, a veces muy necesarias, para resituar la propia vida y seguir el camino. Clave para ser feliz. 

Hay muchas maneras de desconectar.  Si no es posible cambiar de ambiente, se puede alterar alguna rutina por otra saludable y gratificante.  O cerrar los ojos en diversos momentos del día, respirar hondo y conectar consigo mismo en lo profundo. Si es posible un espacio mayor de tiempo al día para para el tú contigo, mejor.    Se trata de relajar la mente, la emoción, centrarse en el presente (lo único que en verdad existe) y Confiar. 

Hay técnicas diversas.  El mindfulness o atención plena  enseña a concentrarse en el momento presente, sensorialmente conscientes, alejando pensamientos, dejándolos correr como nubes al viento.  Estar donde se está y hacer lo que se hace. 

Otra técnica del norte de Europa, método niksen, verbo holandés: "no hacer nada" viene a ser el 'dolce far niente'  italiano del sur, elogiando el tiempo libre, ocioso, dedicado a pensar, descansar y renovar el cuerpo sin sentimiento de culpabilidad.  El sabio "perder el tiempo" sin  presión de eficacia o esclavitud productiva recupera tensiones o enfermedades, devuelve el equilibrio personal, conecta con lo que más importa (nosotros mismos) en introspección, el cerebro se hace más creativo, se reduce el estrés, ayuda la claridad de ideas y mejores decisiones; a diferencia del mindfulness, la mente vaga libre, sin ataduras, priorizando pensamientos gratificantes y vitalizantes. 

Otra dimensión de la desconexión, cuando es posible,  es la actividad diferente en lugares diferentes.  Es el sentido de la vacación, un viaje, relacionarse más o, sencillamente, apuntarse a actividades nuevas.  El conocer nuevos ambientes, personas y situaciones enseña al cerebro a distanciarse y relativizar el peso saturado de habituales rutinas, generar nuevas conexiones neuronales y mirar las cosas de siempre con una perspectiva nueva. 

Todo suma e importa para asegurar un estilo de vida saludable que garantice su calidad y equilibrio, compensando estrés y  preocupaciones normales de la vida en un mundo difícil y complejo. 


                                                     





miércoles, 22 de julio de 2026

DISCUSIÓN

 



Según la RAE, discutir proviene del latín discutere, ‘disipar, resolver’ 

La discusión constructiva es un arte y una riqueza.  Otra cosa son las discusiones pasionales,  que no llevan a ninguna parte, haciendo cada cual prevalecer su razón sin abrirse a la aportación del otro.  Tal esfuerzo constante e improcedente del ego resulta agotador, consume recursos mentales y emocionales, que impiden la claridad de lo auténtico y verdadero.  Evitar conflictos innecesarios, que vacían la mejor energía,  indica madurez, responsabilidad y dominio de sí. 
La visceralidad desmedida, que no controla impulsos, no sabe dialogar: sus emociones explosivas  no hallan vínculo profundo ni en sí mismo ni el el otro, generando desgaste y estrés que afectan la salud física y mental. 

El diálogo, la discusión, igual que la mera conversación, son herramientas naturales elementales de la relacionalidad humana, permiten conocerse,  expresar emociones, compartir experiencias, vivencias, recuerdos, situarse con respecto a sí mismo, al otro, el ambiente, la realidad...  Tarea personal será siempre gestionarlo todo con inteligencia emocional y empatía. 

Para entrenar esta importante habilidad social, hace falta:

Escucha activa y recíproca, asertividad, empatía. 
Asumir diferencias legítimas (también del pensar),  evitar el aislamiento social,  voluntad de enriquecer puntos de vista, evitar respuestas agresivas o pasividad, respetarse mutuamente
y gestionar con elegancia las emociones que se puedan generar.          

Hay confrontaciones destructivas en las cuales es más inteligente ceder y echarse a un lado, con sencillez, antes de llegar al límite.   Mejor apaciguar a un violento en su razón, dejarle tranquilo y mantener las propias convicciones si no han cambiado.  
Restablecer  relacionesas emocionales tranquilas importa más que ganar o perder una discusión.  Si al final cada cual se queda con lo suyo, todo queda en tablas, con derecho y dignidad, la vinculación no sufre y celebra el criterio diverso. 

El provecho de una discusión abierta no está en ganar sino aportar cada cual enfoque y visión para enriquecerse todos.   Cada perspectiva tiene su propio peso vital y su constructividad.





lunes, 22 de junio de 2026

VALORAR LO QUE SE TIENE

 



Valorar lo que se tiene es la mejor manera de agradecer, sabiendo que la gratitud interior es un activo noble que garantiza felicidad. Esa extraña y anhelada emoción,  que depende más de nuestras actitudes que del exterior.  Porque no podemos controlar lo que sucede fuera, pero sí podemos aprender a controlar y decidir la manera de vivirlo, afrontarlo y transformar cualquier acontecimiento en ladrillo constructivo de una vida plena.  No importa el color de la experiencia, un experto en resiliencia sabrá siempre aprender y crecer con todo lo que toca vivir. 

Estudios científicos han demostrado los beneficios a nivel físico, mental y emocional del agradecimiento.  En cada rutina cotidiana, hemos de ser conscientes de que, solamente poder realizarlas (comer, dormir, no pasar frío, levantarse, tener movilidad, relacionarse, actividades  gratas para disfrutar...) suponen un don, cosas simples que no apreciamos, pero que mucha gente no puede realizar parcial o totalmente.  No es hasta que perdemos alguna capacidad,  que nos damos cuenta del inmenso regalo que no supimos ver ni agradecer. 

Tenemos tendencia, por contra,  a añorar y sentirnos frustrados por lo que nos falta, lo que querríamos y a pesar del esfuerzo no podemos conseguir o sueños que parecen no querer nunca llegar a nuestra vida.  Y enredamos la mente en esto, agotando sus recursos, en lugar de dedicar un tiempo a lo que ya tenemos y hemos conseguido, podemos disfrutar y podría hacernos felices: si nos damos permiso de alegría por cosas tan pequeñas y simples.

Lo cual no significa renunciar a los sueños, a los deseos de una vida más plena, tanto a nivel físico (salud y buenos hábitos de vida), mental e intelectual  (cursos, estudios, metas profesionales...), relacional (conectar mejor con las personas, cultivar la amistad), emocional-existencial (buscando equilibrio interior y  paz del alma).  Para esto hace falta igualmente esfuerzo, ejercitarse en la dirección concreta que interesa... pero un trabajo en libertad,  aspirando a metas realistas, no lejanas u objetivamente improbables para nuestra realidad, que lo único que harían es deprimirnos.
Sabiendo que lo más importante es el camino, disfrutar con él, y si la meta no llegara, no seremos infelices por ello, porque habremos gozado con el mero intento. 

Como decía Carl Rogers, "La vida es un proceso, no un estado del ser.  Es una dirección, no un destino".   Si aprendemos felicidad caminando, las metas que no logremos serán enseñanzas que nos harán más sabios y más fuertes;  las metas conseguidas, alegrías que se mezclarán con nuestro paso tranquilo y perseverante, porque lo mejor estará siempre, siempre... por llegar. 



jueves, 23 de abril de 2026

REALISMO Y PENSAMIENTO POSITIVO




Realismo,
  según la Real Academia,  es esa manera de ver las cosas sin idealizarlas.  Con justeza

Hay un dicho sabio de George Ward:  "el pesimista se queja del viento, el optimista espera a que cambie, el realista ajusta las velas".

Es decir, quien se adapta a realidad suele ser más eficaz  y consigue mejores resultados.   Reduce la incertidumbre de lo imprevisto, porque está siempre preparado para lo negativo. Ayuda a entender mejor los problemas y  planificar estrategias eficaces, promueve el pensamiento positivo sin olvidar el esfuerzo necesario que las cosas necesitan para avanzar.  Da mesura y pondera las conductas, evitando esa impulsividad primaria que estropea tantas cosas.  Genera credibilidad,  hace a las personas confiables, ajustadas a lo que hay, en su mejor versión. Ayuda a manejar adecuadamente lo que ocurre y sus noticias, conforme a lo que ve y objetivamente sucede, previniendo la desinformación peligrosa de bulos y fake news. 
                                                                                                                    
Bien trabajado en la vida el realismo como actitud, su complemento eficiente es el Pensamiento positivo sin infantilismos ni ingenuidad:  

Ayuda a ser conscientes de que nuestro estado de ánimo no depende de las circunstancias sino de nuestra propia libertad: elegir los pensamientos que nos quedamos y los que descartamos.  Somos libres para seleccionar aquello que pasa por nuestra mente y nos hace sentir bien.

La verdadera enseñanza del pensamiento positivo no está en creerlo  varita mágica que todo lo transforma, lo cual no es realista ni veraz, sino generar actitudes abiertas, confiadas, que suelen atraer lo mejor del entorno y de la vida. 

 Por otro lado, la vida no será feliz porque todo salga como nos gusta sino cuando decidimos que, pase lo que pase, tiene siempre algo maravilloso, y sonreír ante ella se convierte en estrategia vital y tarea de vida cotidiana.









domingo, 22 de marzo de 2026

PAZ CUANDO NO HAY PAZ

 


En tiempos convulsos, hay personas que se sienten descolocadas, la incertidumbre genera ansiedad;  o bien, en personas de ideas conspiracionistas, proclives al tremendismo y fatalismo, el fin del mundo está llegando siempre.  

La sensación de indefensión e impotencia ante situaciones que no dependen de nosotros y nos sobrepasan pueden echarse encima,  generando  profundo desasosiego. 

En tales circunstancias, hay que agarrarse al sencillo quehacer de cada día, bien hecho y tranquilo, no dejar nunca el ejercicio físico,  que supone, a nivel médico, primera medida de salud y terapia preventiva en multitud de dolencias.  Caminar, respirar hondo y con calma (respiración diafragmática: con el estómago, antes que el pecho); dieta saludable; interacción social, relaciones amables y cordiales, ayuda mutua; tiempos de silencio, meditación, oración... espacios  donde emerge el yo seguro, que siempre nos acompaña.         

Son actitudes y prácticas conocidas, fáciles de enumerar,  pero díciles de sostener en la vida como reto cotidiano responsable, constructivo y motivador.
Pero vale la pena el esfuerzo, adelante con confianza, sembrando alrededor esa paz que queremos para nosotros y deseamos también para el mundo.   

Leí hace tiempo unos versos que inspiran, hoja de ruta para todo aquel que quiera cultivar y hacer crecer  la paz en el corazón:

Respira paz y sonríe el que agradece, aunque poco tenga. 
El que valora lo que tiene sin dejar de buscar lo que anhela.
El que se empeña en ver lo bueno de todo y todos, a pesar de apariencias nefastas.  
El que confía, a pesar de tropiezos y adversidad. 
El que sabe que lo mejor...
                                     está siempre por llegar.