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domingo, 5 de mayo de 2024

QUEROFOBIA: MIEDO A SER FELIZ

 


También ocurre:  del griego queros, regocijarse, 
querofobia significa miedo a ser felices, a disfrutar de la vida, no darnos permiso para el gozo y la alegría, llegando a ser una trampa peligrosa de la que nos debemos liberar.                                                                                                                                        Así viven quienes piensan que la felicidad es un sentimiento del que se debe huir... por miedo.   Como si no fuera merecida o porque la entienden como una situación tan efímera y fugaz, que asusta lo que puede llegar después. 

He conocido personas que nunca vieron momento de superar un duelo  (tras un tiempo normalizado razonable), no se daban a sí mismas permiso para disfrutar de la vida, todo les sabía a traición, ¡cómo iban a alegrarse cuando el ser querido  no estaba  allí para disfrutarlo igual! 
Otras veces, el miedo a ser feliz nace de la extrema vulnerabilidad que sentimos, pensamos que no durará eternamente y  después llegará un bajón o adversidad que nos da terror.
O llega por exceso de perfeccionismo o autoexigencia, con lo cual, el listón estará siempre demasiado alto para podernos autogratificar. 
Las preocupaciones de la vida van a estar siempre ahí, pero dejarse atenazar por ellas tampoco es solución.  Sin embargo,  hay personas que parecen "necesitarlas" para sentirse vivas,  no quieren saber de descanso o distracción, les suena a "irresponsabilidad".       

Hay que pararse ante sí mismo y ante la vida y preguntarnos si eso es lo que queremos de verdad, si elegimos para nuestro presente futuro ese tenso negro gris.  Si  tenemos la fuerza de voluntad suficiente para escapar de la zona negativa de confort que nos subyuga y esclaviza sofocando nuestra libertad. 
Porque solo cuando queramos salir de esta jaula, no antes, podremos hacer cosas concretas para escapar. 
Cuando estemos decididos, la voluntad sola tampoco podrá con ello, habrá que ayudar con  estrategias conscientes que que allanen el camino:

Empezar por  concienciar y reconocer pensamientos, actitudes y conductas que perpetúan nuestra anclaje en una infelicidad no deseada . Y repetirse a sí mismo con convicción: Quiero liberarme, quiero ser feliz. 

Tampoco ponerse tenso por ello, porque no es cuestión de puños sino de relajar,  dejarse hacer,  escuchar al cuerpo en el descanso, en sencillos y gozosos placeres de la vida, respirar hondo, nutrirse adecuadamente, descansar bien.                                                                                 

 Las pre-ocupaciones, mejor obviarlas hasta que sean ocupaciones y haya que encargarse realmente de ellas.  Intentar centrarse en el presente y no en un pasado que ya no es (del cual hay que extraer la lección que nos diera, y luego pasar página y olvidar); ni en un futuro que tampoco es y para el cual las elucubraciones previas, que nunca suelen acertar, suponen un desgaste de energía devastador. 

Aprender a expresar lo que sentimos, pensamos y vivimos, como Arte de Comunicar es fundamental para poder ser feliz, somos seres sociales, con lo cual los demás serán siempre nuestro mejor reflejo, apoyo,  fuente continua de autoconocimiento y alegría  (también de penas, incomprensión y sinsabores, con lo cual, las habilidades sociales HHSS serán siempre reto pendiente e importante meta de aprendizaje a conseguir).
Las personas que queremos y que nos quieren serán siempre el gran y mejor apoyo con el que cuenta el que quiere ser feliz. 

Conectar consigo mismo.  Lo hayamos descubierto o no, todo ser humano lleva dentro, innato, un pozo de secreta felicidad y alegría.  Hay que aprender a bucear en su fondo, porque está.  Y hallarlo, porque nos espera.  Es el núcleo más puro de la propia autenticidad, aquella que nos conecta con lo profundo de las cosas, de los seres y de toda realidad. 

Hay que alejar temores inciertos en la vida, disfrutar de todo lo bueno y bonito que nos ofrezca y  llegue a través de ella;    perder simplemente este miedo es empezar a ser feliz. 

                                   



domingo, 13 de octubre de 2019

¿ERES FELIZ?



Buena pregunta...  ¿Eres feliz?,   porque tu respuesta reflejará sin duda la relación contigo mismo y con el entorno,  con la vida y sus circunstancias,  con el tiempo presente, pasado y futuro.  

Y es importante hacérsela,  de vez en cuando,  porque su reflexión  replantea situaciones y caminos emprendidos  que interesa cuestionar de tiempo en tiempo.   Autoanalizar el grado de satisfacción con la propia vida,  de manera realista,  nos ayudará a mejorar  deficiencias e intentar nuevas rutas de libertad y creatividad cuando las actuales no resultan gratificantes.  

Para ello, habría que parcelar nuestra vida  según áreas o dimensiones diversas y explorarlas:  actividad laboral profesional o formativa,  convivencia cercana necesaria,  amigos-as que se eligen y con los que se puede contar,  vida afectiva y emocional,  actividades saludables...
Y balancear los índices que se obtengan  haciendo una media general  de un periodo de tiempo significativo en su "día a día".

Esto supone tener en cuenta,  además,  que la felicidad no es una realidad estática,  un estado cristalizado,  sino que se va conjugando dinámicamente  en la vida,  dejando una sensación de fondo:   las cosas marchan hacia adelante razonablemente bien,  o me dejan triste,  inquieta o vacía. 

Una vez testeado nuestro interior con sinceridad,  intentaremos cambiar en lo posible aquello que no nos gusta,  pero si hay algo que no se puede mover,   aprenderemos  a aceptarlo en paz,  sabiendo que es un reto de la vida (como escuela) para aprender algo importante que nos fortalecerá;  buscaremos también sus cosas buenas y aspectos positivos,  porque siempre los habrá. 

Por otro lado y al mismo tiempo, es importante saber que la felicidad no es algo exterior a nosotros mismos que hay que conseguir con determinado esfuerzo,  sino una vivencia interna de las personas que han encontrado la manera de reconectarse consigo mismas,  de aceptarse,  de asumir la realidad de cada día. 
   
Es la experiencia  de paz y armonía  con uno mismo,  con la vida,  con el mundo,  con las personas que nos rodean...  No porque todo sea perfecto o ideal,  sino porque elegimos que todo nos construya,  sin dejar por ello de seguir luchando, día a día, por un mundo mejor.  

Para todo ello,  como  alguien escribió,   "el secreto más accesible de la felicidad estriba en ser el mejor amigo de uno mismo"  
  
                                              
  

viernes, 3 de febrero de 2017

PENSANDO EN TI




Pensando en ti,   que quieres romper barreras y crecer,  respirar a fondo en libertad,  y ser más feliz, 

Te animo  a  regalarte  a ti  y a los demás,  lo mejor de ti  mismo.  

A   caminar  por la vida  "vestido de sonrisa" (desde el  inicio mismo del nuevo día). 

A vivir agradecido por el más pequeño rayito de sol,  soplo de brisa  y nube,  lluvia, hierba y flor... que están ahí,  "saludándote" por el camino  y ofreciéndote lo mejor de sí,  cuando habitualmente los  ignoramos.     

A descubrir  lo mejor de las personas  que se oculta   tras el personaje poco grato que a veces muestran   (coraza defensiva   de conflictos particulares,   sin permitir  que nos contagien).  Empatizar.

Aprender  "resiliencia"  (fortaleza humana contra  la  adversidad)   ante las contrariedades de la existencia,  sabiendo que  la vida,  sabia y maestra,  nos educa y  nos enseña.  

A vivirlo  todo con   aceptación, serenidad,   confianza,  esperanza,  sin dejar de luchar por  lo que profundamente más se ama y  se desea. 

A  trabajar y cuidar tu cuerpo saludable,  instrumento maravilloso que la vida nos otorga  y que,   a pesar de sus limitaciones,  será siempre  amigo y  aliado (nunca un  enemigo). 
  
A profundizar  la vida en sus misterios, su belleza,  retos  y  oportunidades...   aprender siempre y crecer con ello. 

A vivir desde lo hondo,  lo más profundo del Ser  y no en superficie  frívola, efímera e inestable... que nunca satisface en plenitud.

A vivir reconciliado:  contigo mismo, con las circunstancias, con los demás... ( Respira: Inspira la luz, la alegría y belleza de las cosas, espira el malestar inútil, las dudas,  las sombras que entorpecen). 
    
A cultivar el Espíritu mediante el Silencio  y la Escucha profunda del propio corazón.