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domingo, 28 de diciembre de 2025

LA FELICIDAD DE TU VIDA DEPENDE DE LA CALIDAD DE TUS PENSAMIENTOS

 



La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.  Frase del sabio Marco Aurelio, completamente actual.  Porque la mente funciona como un filtro de la realidad, y según sea el color de su gafa, cambiará tu percepción de la vida. 

Hay que asumir con realismo que la vida nos trae de todo, situaciones, acontecimientos, personas... que nos gustan más o menos.  Pero todo ello funciona como escuela de crecimiento y maduración personal.  Siendo conscientes de que su impacto en nuestra vida dependerá de nosotros, nuestra particular manera de percibir e interpretar, el aprendizaje de una buena gestión, como reto cotidiano, se hace imprescindible, no solo para la supervivencia, también para la necesaria superación y  la propia plenitud.  

Somos los arquitectos de la propia mente y gran parte del bienestar de nuestra vida depende de cómo
aprendamos a diseñarla.  Los pensamientos que permites moldearán siempre tus conductas. 

Si alimentas y rumias una mente oscura, negativa, pesimista ante la adversidad y contrariedades de la vida, sabiendo que el pensamiento condicionará poderosamente tu acción, harás pronto de tu vida un triste caos. 
Si cultivas un pensamiento positivo y limpio, alegre en lo posible, confiando en lo mejor de los demás,  encontrarás en todo motivo de enseñanza, oportunidad y aprendizaje para una vida plena.

Aunque no podemos controlar lo que sucede, sí tenemos la libertad de responder de distintas maneras ante ello.  La educación consciente de esta respuesta es la que realmente configura los paisajes de la vida, más que el acontecer en sí mismo. Y si hacemos de ello una habilidad mental  entrenada con mente abierta,  creatividad,  gratitud (tantísimo por agradecer, sabiendo que muchos carecen) y virtud (sentido de las cosas bien hechas  y valores personales), la vida nos lo devolverá a raudales: 
las sombras se iluminarán y las dificultades se habrán convertido en peldaños gratificantes de satisfacción y plenitud. 








 

domingo, 22 de octubre de 2023

TODO SALDRÁ BIEN, Y SI NO SALE BIEN, ES QUE AÚN NO ES EL FINAL

 



Todo saldrá bien, y si no sale bien es que aún no es el final.

Frase redonda a recordar en la vida. Es la reflexión final de una película, "El exótico hotel Marigold", sencilla, amable, transida de profundas reflexiones, al hilo de la historia.  Palabras que tejen una lección  real, si sabemos mirar la vida con perspectiva:  Antes o después, de una manera o de otra,  al final, todo se arregla,  sabiendo que no significa necesariamente que las circunstancias vayan a cambiar demasiado,  pero si no lo hacen será nuestro corazón el que cambie,  aprenderá a re-nacer y re-construir desde cualquier ruina. 

En el monólogo final, escuchamos también:   
 «El único fracaso de verdad es no llegar a intentarlo... el éxito se mide por como afrontamos la decepción, ya que siempre llega... Vinimos aquí y lo intentamos, todos nosotros, a nuestra manera. ¿Acaso no es normal... que nos asuste demasiado la decepción para empezar todo de nuevo? Por la mañana nos levantamos y hacemos cuanto podemos. Todo lo demás no importa». 

Refiere  los cambios inesperados y a menudo no deseados en la vida: 
«Al principio te sientes abrumado, pero poco a poco te vas dando cuenta de que es como una ola: si te resistes, te derriba; si te zambulles en ella te lleva nadando al otro lado. Este es un mundo nuevo y distinto. El reto es adaptarse a él. Y no solo adaptarse sino prosperar»  
   
Habla de afrontamiento,  de aceptación y acogida, de no cerrarse a un dolor, que siempre llega y se incrementa con el sufrimiento inútil (ese que se alimenta de rumiación interior, de amargura,  queja, victimismo,  protesta, rencor, violencia interior, deseos de venganza...) en una escalada que nos destruye mucho antes de intentar cambiar la realidad.  Sin embargo,  cuando se acoge la ola adversa y te dejas llevar por ella con mansedumbre e inteligencia activa, te remolca y al final descansas en la playa, nueva tierra firme. Una vez aquí, no solo hay adaptarse sino prosperar, crecer, construir con ello. 

Son metáforas como lecciones de vida que enseñan a gestionarla mejor en actitudes y emociones,  conocimiento propio y de otros, recursos personales desconocidos, aprendizaje de nuevas estrategias de comprensión e inteligencia de la realidad. 

Si procuramos estos logros, sabremos de felicidad.    Porque la vida, para que nos haga felices, hay que abrazarla, aceptarla como viene,  intentando descubrir la enseñanza que siempre esconde para nosotros una situación cualquiera,  recordando así que, como decía el sabio maestro Nhat Hanh,

«La felicidad no es la meta, la felicidad es el camino».


                                                  




martes, 25 de octubre de 2022

... Y DEL SENTIDO DE LA VIDA

 




Preguntarse por el sentido de la vida es algo que ocurre en un momento u otro de nuestro recorrido existencial.  Y es bueno hacerlo, porque nos ayuda, en primer lugar, a desprendernos del ritmo,  movida y automatismos de la cotidianidad.  Y nos hace también mirar, buscar más allá de nosotros mismos, en más de una ocasión, levantar la cabeza y mirar al cielo.  

Cada cual necesita encontrar su propio sentido personal de vida, normalmente compuesto de muchas pequeñas metas o aspiraciones,  dirigidas todas ellas,  con consciencia o sin ella,  a una realización personal plena, que desembocará siempre en la consolidación del Ser  (sustancia de ese Yo profundo,  sereno y sabio, que  acompaña nuestras pruebas de crecimiento y maduración).  Paz y Felicidad supremas. 

Pero para llegar a este sentido último,  que algunos alcanzan directamente y no pierden ya,  hacen falta muchas pequeñas metas previas, que vayan motivando el día al día de las personas.   Pueden haber retos personales que uno quiera conseguir o superar, logros que estimulan nuestra vida, porque interesan sus beneficios.  Pero se ha demostrado que la mayor fuerza e intensidad de motivación humana tiene que ver con el amor,  el deseo de  ayudar al otro y colaborar en su bienestar.  

Víctor Frankl , neurólogo, psiquiatra y filósofo vienés del pasado siglo, fue un abanderado del Sentido de la Vida.  Aprendió dolorosamente a mantenerlo vivo en situaciones extremas de  cautiverio, en terribles campos de concentración y exterminio nazis, tras haber perdido en ellos a toda su familia.  Solo él sobrevivió. 
  Se prometió a sí mismo que, si salvaba la vida,  ayudaría a las personas a encontrar su sentido existencial  como camino de sanación,  y fundó la tercera escuela vienesa de psicoterapia o Logoterapia.     
Supo encontrar, en su reclusión, dos fuentes de sentido:  la contemplación de las cosas pequeñas,  detalles gratificantes, en medio de tanta maldad, destellos de belleza en un rayo de sol, por ejemplo.   Y luego,  cómo sostener el ánimoo de sus compañeros, con pequeños gestos de ayuda, afecto, atención y bienestar.    

Frankl entendía la felicidad como consecuencia de una motivación,  no se puede  conquistar de frente, porque engañará y entrampará  con el placer y el poder,  alejándola definitivamente.   Para él, el ser humano está llamado a la libertad, a la responsabilidad y a su realización,  por eso el sentido es una cuestión individual y personal, no se puede transferir a otro,  cada cual tiene que encontrarlo (aunque el propio sentido siempre puede inspirar a o inspirarse en los demás).  Para Frankl, la vida no se resuelve por las preguntas que ella misma plantea  sino por las respuestas que le damos;  no se define por lo que esperamos de nuestra existencia  sino por lo que nosotros sabemos darle.  

  La felicidad está en el camino, en el día a día, y al final de algún esforzado logro  (por uno mismo o por los demás)  suele ser la paz serena y gratificante de haber conseguido lo que se buscaba.

Y cuando no parezca haber metas a nuestro alcance que nos interesen,  siempre estará la actitud contemplativa ante la vida,  ese saber mirar las cosas, la realidad despacio, con atención,  agradeciendo:  porque las cosas nos ayudan en la vida,  las personas están ahí para mostrarnos otra manera de entenderla, otra sensibilidad, otros valores, las situaciones son retos a superar y fortalecerse... De todo y todos se aprende algo.

La vida es maestra, y solo ese vivir el presente, de manera consciente, saboreando gota a gota la vida;  disfrutando, agradecidos, la elementalidad de poder movernos, respirar,  hablar reír, ver, escuchar...  hacer de la  gratitud sincera  una actitud frecuente y presente en nuestro día a día es la mejor manera de engrandecer el Sentido de la vida hasta el infinito.  

                                                                





viernes, 10 de junio de 2022

AUTOCOMPASIÓN Y VICTIMISMO.


   


Parecen lo mismo, pero no es igual.  Autocompasión y victimismo.  

La autocompasión,  como sensibilización ante el propio dolor,  ayuda a conocernos, comprendernos, aceptarnos y crecer.  A veces se ha asociado con  debilidad,  egocentrismo y  pasividad, pero lo cierto es que resulta la mejor manera de concienciar y asumir la herida del dolor, con todo derecho y legitimidad, igual que tendríamos compasión  (fundamental, por ejemplo, en la meditación zen) hacia otro que sufriera.  

Hay que ser conscientes del dolor, no ignorarlo;  comprenderlo y darse tiempo para que desaparezca y poderlo superar.  No es un proceso pasivo sino reflexivo y dinámico, que restaura las energías perdidas, ayuda a superar obstáculos y fortalece la resiliencia. 

  Sin embargo, el victimismo instrumentaliza el dolor, buscando, indirectamente, llamar la atención y manipular a los demás.  Elude toda responsabilidad para culpar a otros (o a la vida) de sus desgracias.  Por otro lado,  se refuerza como conducta si consigue mejor consideración,  atención y compasión por parte de los demás.  Puede convertirse en un pretexto para dañar a otros y obtener de ellos algunos privilegios.  Estas estrategias no se corresponden con el sentimiento auténtico de la autocompasión,  sino con un manejo de conveniencias, a menudo  inconsciente.  

Aunque tengan apariencia similar,  los procesos profundos  y sus consecuencias se alejan  infinitamente.  El doctor Kelly McGonigal, de la Universidad de Standford, ha propuesto recientemente una teoría interesante, afirmando que " la autocompasión puede fortalecer la voluntad".   Es decir, nos anima y da fuerzas para salir de la situación adversa. En el fondo se trata de autocomprensión y cercanía con nosotros mismos.  Exactamente igual que  mostramos sentimientos empáticos y compasivos hacia los demás que sufren

Lo más importante será siempre la gestión de los reveses, de la contradicción, cuando no conseguimos nuestras metas.  En lugar de fustigarnos, hay que aceptar las caídas, como parte del camino, y animarse para que el estrés de una situación exigente no supere la motivación por los objetivos que pretendemos. 

Mejor, restar exceso de autocrítica y voluntarismo con nosotros mismos y sumar nobleza, autocomprensión, apoyo y buen ánimo, como si fuéramos nuestro amigo más querido (así debería ser); teniendo siempre en cuenta que somos humanos (no robots), que no somos perfectos, que nos podemos equivocar y siempre podremos aprender de ello. 

  Hay quien sitúa justamente el secreto de la felicidad en ser el mejor amigo de nosotros mismos. Lo cual será siempre también  la mejor manera de entender, acoger y querer a los demás. 







sábado, 9 de abril de 2022

¡PERSEVERA!

 





Lo que se define como perseverancia:  firmeza o constancia en la manera  ser o de obrar, es una gran virtud, una actitud ante la vida, que no deja de tener su recompensa.   Orienta las mejores energías en la dirección escogida, consciente y coherentemente, y se alimenta de fuerza, tesón,  convicción,  fe,  esperanza en algo bueno y mejor que pretendemos. 

 Es la materia prima de toda resiliencia, aquella fortaleza poderosa capaz de soportar cualquier adversidad y seguir adelante en la vida con afán constructivo y positivo.

Estas actitudes se hallan sostenidas por importantes sustancias bioquímicas,  los neurotransmisores serotonina y dopamima, agentes poderosos que intervienen igualmente en la motivación y  la felicidad.  Sin rendirse nunca, en pos de nuestros ideales,  se ha demostrado cómo la perseverancia, junto con la esperanza,  son las cualidades que mayor  impulso procuran en el ser humano hacia el bienestar y la felicidad (Renzulli, Torrance).

Lao Tsé decía que la perseverancia es la base de todas las acciones.   Sobre todo, de aquellas importantes que sostienen y mejoran nuestra vida, rechazando la labilidad e inestabilidad emocional, que no echa raíces en nada, en nadie, en ningún lugar.  A veces la fuerza nace de nosotros mismos, de nuestro interior... Pero en otras ocasiones,  la reconocemos un día en personas concretas que han luchado y  suponen una fuente de inspiración en nuestra vida.

 Conviene saber que la perseverancia en nosotros, además de luchar por nuestra felicidad, nos protege de la depresión y la ansiedad, que se  esfuman ante ella... La decisión de perseverar, al hilo de la vida,  no deja lugar para brechas ni resquicios  falsos donde colar el desánimo.  

Por eso, el factor definitivo es el tiempo;   los intentos aleatorios y esporádicos de va y ven, que no enraízan con determinación,  solo suponen una pérdida inútil de tiempo y energías.  No importa caer,  lo importante es levantarse de nuevo y seguir la marcha.

El que perservera nunca se desanima:  sabe que cada caída es un aprendizaje, cada fracaso, un paso hacia delante;  sabe que no importa el tiempo que pase,  lo realmente importante es llegar.  Decía Beethoven que el genio se compone de 2x100 de talento y 98x100 de perseverancia.

Este es el secreto del éxito en la vida,  de la superación de adversidades,  de una personalidad consistente, de la autoestima y amistad consigo mismo, del reconocimiento y aprecio del valor de los demás.

 Es decir, la perseverancia es clave de vida en profundidad,  con esa intensidad de vivencia  que aquilata una felicidad serena y agradecida, como  paz del alma, que no se tambalea ante cualquier zozobra de nuestra azarosa existencia. 

martes, 31 de agosto de 2021

NO TANTO EL QUÉ, SINO EL CÓMO

 



"De la misma manera que la naturaleza se apodera de todo obstáculo que se le opone en el camino y lo convierte en provecho suyo, colocándolo en el orden de su destino y haciéndolo parte suya, de igual suerte el ser racional puede hacer que todo obstáculo le sea materia de virtud y valerse del mismo según le acomodare".

Esta frase del sabio, filósofo y emperador de la gran Roma, Marco Aurelio, resulta, también para hoy, un moderno  referente
Según sus palabras, el reto inteligente para todo ser humano, viviendo en un mundo difícil,  pasará siempre por aprender de la Naturaleza, sorteando obstáculos con habilidad y, cuando no fuera posible, asumirlos y convertir  cada adversidad en un escalón para crecer.  Por eso no importa tanto el qué se vive sino el cómo se vive.  
                                                                                                                       
Es decir,  la vida es como es y viene como viene,  debiendo estar siempre preparados para sobrevivir en ella de manera digna y gratificante, más allá de todo contratiempo.   Observa lo que dice:  la naturaleza se apodera de todo obstáculo y lo convierte en provecho suyo.   Esto es inteligencia creativa y  constructiva,  que saca utilidad de lo que acontece, grato o adverso, todo sirve para crecer y consolidar el humano ser:  fortalecer la psique, aceptar la vida, confiar a pesar de no poder controlarlo todo, saber que ni bien ni mal se quedan para siempre y mantener firme la esperanza de lo bueno que llegará.  

La puerta de entrada de todas estas actitudes estará siempre en la mente, el  pensamiento, que no para de hablar en nosotros como lenguaje interior, condicionando  nuestras conductas.  No nos damos cuenta, pero es importante despertar la conciencia a esta realidad, observando cómo la mente se hace puerta y  llave de autorregulación y autocontrol:  

Podemos consentir que un pensamiento se mantenga rumiando ideas negativas, desesperadas, o bien alentarlo con reflexiones constructivas, pacíficas, perdonadoras, esperanzadoras, motivadoras.  Los automensajes que nos brindamos en nuestro día a día pueden ser demoledores / autodestructivos o claramente saludables y sanadores, con la fuerza necesaria  para salir adelante  y poder con todo. 
Por esta razón el sabio emperador añadiría: "tu felicidad dependerá de la calidad de tus pensamientos". 

Y como último secreto estratégico, clave de fondo para mucha felicidad añadida, concluye el filósofo  aconsejando: "Acomódate a las cosas que la suerte te ha destinado, y ama con verdadero amor a las personas con quienes debes convivir".    

Con otras palabras decimos también hoy:  ama el lugar que habitas, ama lo que haces, ama las personas que te rodean más o menos cercanamente. 

Porque todo ocurre por algo y para algo bueno (si te  propones verlo). Ser consciente de ello  te sitúa en línea con el Universo,  con el curso de la vida, sabia y maestra, que todo lo dispone para nuestro aprendizaje, crecimiento y maduración, así aceptarás lo que vaya llegando a tu existencia como un talismán,  que sumará siempre a tu favor.  
 
                                               

                                                        




domingo, 28 de marzo de 2021

AMAR LA VIDA

 


Hay una varita mágica para muchos problemas y situaciones difíciles de la vida, que sanea nuestra existencia en este mundo.  Cura  emociones negativas y soluciona  ansiedades,  incertidumbres,  envidias,  depresiones y toda clase de tristeza:  ¡Ama la vida!

A veces lo tenemos todo y no sabemos valorarlo,  pendientes, siempre, de aquello que nos falta,   perdimos o dejamos escapar;  o bien,  de lo que no nos gusta, lo que querríamos cambiar y no podemos, o  lo que tiene el otro que no puedo tener yo.  Sabemos que la vida es,  para todo ser humano, una botella a medio llenar.   Hay quienes viven agradecidos por la mitad que tienen, procuran con libertad algo más que deseen,  y no se dejan abatir por lo que no llega.  Estas personas gozan de una sabiduría instintiva que les permite disfrutar de la vida en sus más pequeños detalles, aprovecharla al máximo.  Esto es vivir. 

A veces,  vivimos más en el "y si" que en el "aquí y ahora",  lo cual nos enajena de la realidad y puede hacernos sufrir mucho.  Ante las incertidumbres de la vida,  en lugar de elucubraciones estériles,  vivamos el ahora,  sin dar vueltas innecesarias al dolor del pasado o al miedo del futuro.  Confiar.

Por otra parte,  es verdad que hay rachas malas,  como las hay buenas,  pero  también sabemos que no hay  bien ni mal que 100 años dure.   Como cualquier "racha",  tiene fecha de caducidad  y las cosas irán cambiando.  De todas formas,  está demostrado que, conforme es nuestra actitud,  atraemos situaciones y circunstancias en línea consistente con ella.   Si miramos la vida y a los demás con el ceño fruncido, hostilidad,  recelo y  desconfianza,  esto mismo vamos a recibir de ellos,  lo cual confirmará nuestras "expectativas",  y en un fatídico círculo vicioso,  alimentará nuestras actitudes distantes y hostiles.  Si miramos la vida y a los demás con amor suficiente,  la vida y los demás nos dovolverán un amor multiplicado.  

Los recuerdos negativos  (o anodinos)  del día suelen acumularse,  robándonos nuestras mejores energías, con la mala costumbre a veces de dejar que se nos peguen,  "rumiarlos" sin cesar,  y no hacer lo mismo con los recuerdos positivos. 

Así, un ejercicio interesante,  al finalizar el día,  antes de dormir por ejemplo,  será revisar el día agradeciendo los pequeños momentos, detalles, circunstancias, que nos han gustado, que nos han hecho sentir bien, felices, y descartar los negativos.  
El profesor Héctor Galván afirma que nuestros pensamientos negativos son los primeros y más duros enemigos de nuestra propia felicidad.  

Nos convertimos en enemigos de nosotros mismos cuando experimentamos sentimientos de rechazo frente a lo que somos, pensamos o sentimos, saboteando nuestras mejores ocasiones de dicha para no dejar nunca de sentirnos víctimas.  

La vida será para ti maravillosa si a tu mejor amigo lo encuentras, más que afuera, dentro de ti,  en tu propio yo.   Hay quien encuentra en ello la mejor definición de Felicidad.    Estar en paz consigo mismo es una de las sensaciones más plenas y gratificantes que el ser humano puede experimentar.   Aceptarse y quererse es condición indispensable para aceptar y querer a los demás.  Si quieres ser feliz, sé tu mejor amigo.  
        
Concluimos  actitudes prácticas para amar la vida:  valorar y agradecer lo que tenemos; saber que las cosas pasan y la adversidad no llega para quedarse;   actitudes positivas, esperanzadas, manteniéndose receptivos para lo mejor;  recordar,  saborear,  disfrutar las cosas buenas de la vida,  dejando de lado las negativas;  saber aceptar,  perdonar a nosotros mismos y a los demás; vivir  el aquí y ahora,  sin dar vueltas al dolor o al miedo, confiar;  cultivar la amistad con nosotros mismos y ser tu mejor amigo.