Asertividad significa la capacidad (y habilidad) de relacionarse con los demás de manera directa, honesta y educada, con sencillez y franqueza, sabiendo expresar los propios deseos y necesidades con amabilidad sin lesionar los derechos de los demás. Lo cual incluye la capacidad de decir que no y establecer límites, a veces necesarios.
Es justamente lo contrario, tanto de la pasividad o la agresividad.
Algunas personas lo tienen como don natural, a otros les cuesta mucho ser asertivos, presa de prejuicios, inseguridades y temores, lo cual complica a menudo situaciones, convivencia y relaciones, impidiendo amistades consistentes y veraces.
Como tantas cosas en la vida, esta importante habilidad social puede aprenderse y ejercitarse con mente amplia y flexible, teniendo claros los derechos propios y ajenos, controlando impulsos, evitando actitudes defensivas o agresivas, igualmente nocivas en sus extremos: la pasividad /sumisión o agresividad/ hostilidad, imposición.
Podrás constatar cómo ayuda a clarificar situaciones, solucionar conflictos, hacer fluir la vida y sus complejas relaciones interpersonales, con vínculos saludables. Se constituye así en una de las herramientas más valiosas a nuestro alcance para combatir la ansiedad y estrés inconfesados, en situaciones de abuso, manipulación o chantaje emocional... cuando no hay capacidad de gestionarlas.
Empieza por actitudes básicas: respeto por tí mismo y por el otro, capacidad de asumir perspectivas y valores ajenos, clara voluntad de bien.