Una de las áreas más interesantes de la Psicología es el Desarrollo Personal.
Se empieza con el autoconocimiento: fortalezas y debilidades, condicionamientos, limitaciones, posibilidad de autoengaño, aspiraciones realistas (capacidad de arriesgarse con cordura)...
Y trabajar la autoaceptación.
Trata de superar aquello que puedas y necesites cambiar en ti. Con metas graduales de corto alcance. Pon límites a lo que no te conviene y te estropea como persona. Aprende a afrontar la adversidad sin perder la paz. Adquiere aquellas herramientas que te hacen más auténtico y fuerte, a la vez que sencillo, sincero, abierto y transparente, capacidades que auguran una plenitud personal que muchos llaman felicidad.
Aceptar lo que hay e implicarse en cambios personales que nos convienen ayudan a vivir despierto. El camino se llena de gestos victoriosos o pequeñas renuncias de tendencias que no nos hacen bien y nos esclavizan. Louise L. Hay hablaba de la "caja de los logros invisibles", ejercicio creativo y gratificante para llenar una gran hucha de crecimiento y satisfacción personal que nos pone bien con nosotros mismos. Cuando en algún momento del trabajo emprendido, tropiezas o fallas, abre tu hucha (recuerdos gratificantes conseguidos). Tu almacén de logros te devolverá la confianza, la fortaleza y la alegría para mantener firmes tus metas de conquista personal.
Otro aspecto importante en la escuela del yo es el de las relaciones interpersonales. Tratar a las personas de tú a tú, al mismo nivel, sin sentirte inferior o superior es un gran logro. Quitarnos defensas propias, corazas que protegen nuestra vulnerabilidad. Aceptar los defectos y vulnerabilidades de los demás.
Un corazón sencillo, abierto y positivo facilita las relaciones. Evitar la tan frecuente pasivo-agresividad que infesta relaciones personales de agresividad encubierta: la no respuesta, ignorar a las personas, generar en ellas incertidumbre sin razón, incumplir quedadas o acuerdos... Revela la inmadurez personal que esquiva afrontar directa y asertivamente las relaciones personales más sencillas.
A menudo, no es que los demás sean hostiles con nosotros sino que nuestras actitudes negativas o desafortunadas provocan automáticamente en los que nos rodean actitudes defensivas, que podemos percibir como aversivas, pero en realidad reflejan y devuelven las nuestras.
Crecer y madurar como persona será siempre fuente de equilibrio, de motivación y serena alegría interior. Mejorará nuestras relaciones personales y la calidad de nuestra vida.