domingo, 30 de noviembre de 2025

DESARROLLO PERSONAL

 




Una de las áreas más interesantes de la Psicología es el Desarrollo Personal. 
 
Se empieza con el autoconocimiento:  fortalezas y debilidades, condicionamientos, limitaciones, posibilidad de autoengaño, aspiraciones realistas (capacidad de arriesgarse con cordura)... 
Y trabajar la autoaceptación.

 Trata de superar aquello que puedas y necesites cambiar en ti.  Con metas graduales de corto alcance. Pon límites a lo que no te conviene y te estropea como persona. Aprende a afrontar la adversidad sin perder la paz. Adquiere aquellas herramientas que te hacen más auténtico y fuerte, a la vez que  sencillo, sincero, abierto y transparente, capacidades que auguran una plenitud personal que muchos llaman felicidad. 

Aceptar lo que hay e implicarse en cambios personales que nos convienen  ayudan a vivir despierto.  El camino se llena de  gestos victoriosos o pequeñas renuncias  de tendencias que no nos hacen bien y nos esclavizan.  Louise L. Hay  hablaba de la "caja de los logros invisibles", ejercicio creativo y gratificante para llenar una  gran hucha de crecimiento y satisfacción personal que nos pone bien con nosotros mismos.   Cuando en algún momento del trabajo emprendido, tropiezas o fallas, abre tu hucha  (recuerdos gratificantes conseguidos). Tu almacén de logros te devolverá la confianza, la fortaleza y la alegría para mantener firmes tus metas de conquista personal.                                                                                                                    
Otro aspecto importante en la escuela del yo es el de las relaciones interpersonales.  Tratar a las personas de tú a tú, al mismo nivel, sin sentirte inferior o superior  es un gran logro.  Quitarnos defensas propias, corazas que protegen nuestra vulnerabilidad.  Aceptar los defectos y vulnerabilidades de los demás.  

Un corazón sencillo,  abierto y positivo facilita las relaciones.  Evitar la tan frecuente pasivo-agresividad que infesta relaciones personales de agresividad encubierta:  la no respuesta, ignorar a las personas, generar en ellas incertidumbre sin razón, incumplir  quedadas o acuerdos...  Revela la inmadurez personal que esquiva afrontar directa y asertivamente las relaciones personales más sencillas. 

A menudo, no es que los demás sean hostiles con nosotros sino que nuestras actitudes negativas o desafortunadas provocan automáticamente en los que nos rodean actitudes defensivas, que podemos percibir como aversivas,  pero en realidad reflejan y devuelven las nuestras.  

Crecer y madurar como persona será siempre fuente de equilibrio, de motivación y serena alegría interior.  Mejorará nuestras relaciones personales y la calidad de nuestra vida.