jueves, 23 de abril de 2026

REALISMO Y PENSAMIENTO POSITIVO




Realismo,
  según la Real Academia,  es esa manera de ver las cosas sin idealizarlas Con justeza

Hay un dicho sabio de George Ward:  "el pesimista se queja del viento, el optimista espera a que cambie, el realista ajusta las velas".

Es decir, quien se adapta a realidad suele ser más eficaz  y consigue mejores resultados.   Reduce la incertidumbre de lo imprevisto, porque está siempre preparado para lo negativo. Ayuda a entender mejor los problemas y  planificar estrategias eficaces, promueve el pensamiento positivo sin olvidar el esfuerzo necesario que las cosas necesitan para avanzar.  Da mesura y pondera las conductas, evitando esa impulsividad primaria que estropea tantas cosas.  Genera credibilidad,  hace a las personas confiables, ajustadas a lo que hay, en su mejor versión. Ayuda a manejar adecuadamente lo que ocurre y sus noticias, conforme a lo que ve y objetivamente sucede, previniendo la desinformación peligrosa de bulos y fake news. 
                                                                                                                    
Bien trabajado en la vida el realismo como actitud, su complemento eficiente es el Pensamiento positivo sin infantilismos ni ingenuidad:  

Ayuda a ser conscientes de que nuestro estado de ánimo no depende de las circunstancias sino de nuestra propia libertad: elegir los pensamientos que nos quedamos y los que descartamos.  Somos libres para seleccionar aquello que pasa por nuestra mente y nos hace sentir bien.

La verdadera enseñanza del pensamiento positivo no está en creerlo  varita mágica que todo lo transforma, lo cual no es realista ni veraz, sino generar actitudes abiertas, confiadas, que suelen atraer lo mejor del entorno y de la vida. 

 Por otro lado, la vida no será feliz porque todo salga como nos gusta sino cuando decidimos que, pase lo que pase, tiene siempre algo maravilloso, y sonreír ante ella se convierte en estrategia vital y tarea de vida cotidiana.