Podríamos decir que el sesgo cognitivo resulta una especie de "atajo mental" (o heurístico, en general) para analizar la realidad sin demasiado esfuerzo mental, lo cual ahorra recursos energéticos y puede ser muy práctico en la vida cotidiana.
Ahora bien, esto supone que tiramos sin pensar de datos fáciles que guardamos en el interior: lo que dicen otros, prejuicios, o una experiencia particular única sobre algo, para generalizar luego todo lo similar que acontece, sin tener en cuenta otros factores. Como efecto psicológico, pueden así distorsionar el pensamiento.
El sesgo como heurístico (atajo mental) alimenta la "pereza mental" sin educar un pensamiento crítico, que evita criterios rápidos, cómodos y superficiales, que hacen al ser humano vulnerable y proclive a la manipulación tanto mediática (tecnológica) como ideológica como personal en relaciones tóxicas.
Tienen la ventaja, en su automatismo y análisis rápido de la situación, que generan intuiciones inmediatas, cuando no hay demasiado tiempo para valorar lo que acontece. Pero en su falta de datos completos, equivocarse es fácil, lo cual lleva, cuando fallan, a tomar decisiones irreflexivas poco realistas.
El pensamiento rápido, automático, es dominante, se mueve bajo el nivel de la conciencia y está muycondicionado por las emociones. Con él, podemos llegar a conclusiones precipitadas o dejarnos llevar por primeras impresiones, a veces peligrosas para nosotros mismos o los demás.
El pensar lento no es impulsivo y analiza reflexivamente la realidad, sin dejarse llevar por emociones propias ni ajenas, para tomar las mejores decisiones. Requiere más esfuerzo y hay que vencer la pereza para ejercitarlo en la vida. Se caracteriza sobre todo por intentar reunir todas las perspectivas posibles y procesar racionalmente la información, porque solo un enfoque, por mucha razón que parezca tener, puede estar sesgado y carecer de la suficiente objetividad.
Siendo conscientes de estas realidades, vale la pena mantener la mente despierta, valorar siempre las distintas alternativas, y en las relaciones humanas, con la debida cautela, será siempre preferible pensar bien antes que mal. Pensar bien, o al menos, sin juicio inmediato sobre algo, da oportunidad de no cerrar el corazón antes de tiempo y arreglar muchas cosas en esas interacciones personales, que tejen continuamente nuestra vida y vale la pena cuidar por el bien propio y de los demás.
Además, estar alerta y evitar sesgos, pueden hace nuestro pensamiento más libre, positivo (esperanzado) y más creativo (descubriendo matices interesantes que nadie percibe o valora).
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