Amor fati es locución latina que se traduce como amor al destino, venga como venga. Cuando es duro y difícil supone aprender a abrazar la adversidad.
Hacer frente a la adversidad es no tenerle miedo y luchar. Abrazarla es aún más valiente, es decirle que aceptas lo que trae, porque en el fondo sabes (aun sin ver ni sentir ni entender), por pura fe, que tendrá un sentido en la vida, que de ella saldremos más sabios, fuertes y maduros.
La adversidad irrumpe, desordena, desinstala, se presenta sin preguntar ni pedir permiso y lo mejor que podemos decir es, viva, aventura nueva, bienvenido reto, peldaño de mi escalera.
Abrazar lo que llega, del color que sea, supone dejar fluir la vida, aceptarla, no luchar ni malgastar valiosas energías en ir contracorriente -el sufrir inútil de lo que no se puede- para dirigirlas, estrictamente, hacia lo posible.
Olvidamos a menudo que la vida, maestra, tiene un propósito de fondo: enseñar. Inútil si nos mantenemos cómodamente anclados a los algodones durmientes de nuestra zona de confort. Venimos para aprender, crecer, evolucionar, madurar, enriquecernos con experiencia diversa, los paisajes diversos de una vida que, en un momento u otro, siempre zarandea y espabila, justamente para sacudir nuestra modorra, potenciar nuestros recursos personales, dones y talentos, y ayudarnos a vivir de manera constructiva y despierta.
La flexibilidad mental y consistencia emocional se entrenan también en los retos de la vida, que enseñan a no apalacarse y vivir siempre preparados. Tal como llegan las cosas, a menudo, no las podemos cambiar. Pero sí podemos cambiar nuestra mirada. Y todo cambia: una perspetiva diversa puede transformar radicalmente la apreciación primaria.
Lo cual no implica dejar de luchar por lo que nos parece más justo y mejor. Se trata de ordenar y dirigir correcta e inteligentemente la energías.
Séneca decía El destino guía a quien lo acepta y rechaza a quien lo rechaza.
Y Marco Aurelio: las dificultades que tenemos que afrontar pueden convertirse en aprendizaje: con aceptación, trabajo y persistencia, se convierten en camino.
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