domingo, 18 de febrero de 2024

TU ESTABILIDAD EMOCIONAL

 


La estabilidad emocional es un estado mental y afectivo, que capacita en la persona el control de emociones, actitudes y conductas, de manera equilibrada, coherente y proporcionada
en circunstancias difíciles. Con entrenamiento constante,  llega a constituir  una manera de ser y funcionar que ayuda a gestionar situaciones estresantes,  alejando estados de ansiedad y depresión... o la somatización patológica como enfermedad cardiovascular, dermatológica o autoinmume.  

Supone así un factor muy importante para la salud mental y física de las personas.
También para la salud  relacional: desde el autoconocimiento y la autoaceptación,  se puede comprender y aceptar a los demás,  entenderse y convivir sin  perder  una comunicación beneficiosa y constructiva para todos, fortaleciendo esa red de apoyo social, que tanto ayuda la vida humana.  Se aprende igualmente a poner límites y decir no a relaciones que  desgastan, esclavizan y envilecen, no interesando en absoluto en nuestra vida. 
Indispensable para la salud laboral, un inadecuado control de impulsos  afecta siempre al rendimiento y al trabajo en equipo,  haciendo peligrar  el puesto de trabajo. 
 
La estabilidad emocional se trabaja conscientemente de manera perseverante,   entrenando la vida para adaptarse constructiva y positivamente a los cambios,  para una toma de decisiones  correcta,  para mantener viva y activa la capacidad de comunicación,  empática y asertiva al mismo tiempo con los demás,  para manejar con inteligencia el estrés.  Asumiendo  que  la vida no siempre es plácida, hay que estar preparados para cualquier revés o contrariedad que pueda llegar.  Porque es normal, forma parte de la vida y de su misión instructora, como escuela de actitudes,  consistencia interior y fortalezas personales.  
Todo ello redunda en una mayor seguridad  sí mismo (autoestima), satisfacción y calidad de vida. 

Cuando falta el equilibrio, fruto de la estabilidad emocional, pueden producirse arrebatos,  cambios de humor impredecibles,  una hervidera de emociones descontroladas ante cualquier estresor que se presente, abrumando tanto a la persona que lo sufre como al entorno, generando un caos destructivo imposible de gestionar o regular.  Para ello, en primer lugar, hay que reconocer y poner nombre a estas emociones (pueden ser también positivas y en exceso exaltadas).   Luego, aprender a expresarlas de manera consciente, controlada y saludable.  Es normal sentir tristeza, rabia,  ira o alegría  (no hay que negar estas emociones naturales), pero sin que se extralimiten y dominen la vida, son solo sus  múltiples variopintos y  colores.  


El entrenamiento saludable de la estabilidad emocional y control de impulsos pasa, como tantos aspectos favorables de una existencia grata y constructiva, por un estilo de vida saludable y el autocuidado,  alimentación sana, ejercicio físico regular,  ratos para relajarse y estar con uno mismo, meditar, orar... .  Tiempo para la amistad, relaciones amables y tranquilas, comunicación.  No descuidar nunca el sueño ni el descanso.  Actividades creativas gratificantes. Y algo siempre importante para la calidad de vida:  la Gratitud.   Siempre faltan cosas a la vida, nunca lo tendremos todo.  Pero agradecer, valorar y disfrutar de lo que hay, de lo que se tiene, es llave mágica que abrirá siempre la puerta de la serenidad y felicidad sencilla en esta vida. 

                                          

    

miércoles, 17 de enero de 2024

BUENOS PROPÓSITOS

 

Los buenos propósitos vencen nuestras inercias, monotonías que apagan la chispa de nuestra existencia; nos mantienen vivos y animan a seguir adelante. 

El comienzo de un nuevo año es buen momento para plantearse cosas, rectificar o prescindir de lo que entendemos nos estorba y abordar nuevas perspectivas, actitudes y propuestas que  dinamizan y potencian lo mejor de nosotros, aquello que queremos desarrollar, nos hace crecer y amplía nuestros horizontes. 

Ante la inmensidad de posibilidades, es importante establecer  metas pequeñas, a corto plazo, en línea de lo que se quiere;  pretender abarcar todo de golpe tropezaría con nuestra impotencia.   Mejor mesura y poquitas cosas, pero sobre todo, empeño y PERSEVERANCIA. 

Para los buenos propósitos, no está de más comenzar por la salud propia que, de alguna manera, sostiene  lo demás.  Por otra parte,  una atención adecuada y saludable al cuerpo, la mente y el espíritu será siempre la mejor manera de sentirse bien consigo mismo y cimentar una experiencia existencial serena y feliz. 

El higienismo físico y mental mantiene e impulsa la mejor calidad de vida humana.  Cuidar la dieta,  alimentos saludables, hidratación (beber), paseos al sol y aire libre  (ejercicio físico básico adaptado a la persona y su vivir cotidiano), tiempos gratos consigo mismo, cuidar el sueño y el descanso... Generando todo ello hábitos saludables que alimenten una  motivación gratificante por el propio bienestar.  


El siguiente factor, básico, para incrementar la calidad cotidiana de  vida es la relacionalidad.  Tener personas con las que charlar, comunicar, escuchar,  compartir tiempo y actividades,  tareas de grupo físicas (gimnasia, pilates, yoga...), mentales (foros de lectura, debates...) o espirituales (meditación, mindfulness, oración... que pueden trabajarse en grupo y en soledad). 

Sentando ambos pilares básicos para una vida equilibrada, serena y grata,  se pueden ampliar propósitos de crecimiento personal,  trabajando la expresión creativa, la inquietud intelectual con talleres, cursos...  que se ofertan por doquier.

Finalmente, embelleciendo y dinamizando estas tareas,  las
actitudes positivas que debemos cultivar en la vida,  la gratitud,  la amabilidad, la sonrisa, el no hacer caso de agravios sin interés, ni dar demasiada importancia a lo que no lo tiene, asumir con paz los propios límites,   aceptar a las personas como son y no como nos gustaría,  sonreír a la vida, a nosotros mismos y a los demás y reír, es decir, cultivar ese humor que alegra divertidamente e ilumina  la vida..

Todo ello supone el humos que  alimenta la felicidad más sencilla y honda de la existencia. Porque de eso también se trata, con las cosas más simples, aprender a ser felices para hacer felices a los demás.  


                                                        



domingo, 17 de diciembre de 2023

CONÓCETE A TI MISMO


El aforismo griego inscrito en el pronaos del templo de Apolo en Delfos  invitaba a  visitantes y viajeros a profundizar y esclarecer la propia esencia, antes de pedir algo a los dioses. Conócete a ti mismo  es punto de partida para comprender el mundo,  para entender la realidad e interactuar adecuadamente con ella y con los demás.

Han pasado siglos, y a día de hoy, es asignatura pendiente en la mayoría de las personas:  a menudo,  no nos calibramos adecuadamente, fortalezas y debilidades,  desconocemos muchos recursos personales propios y no los activamos, porque no los hemos hecho funcionar jamás,  ni siquiera intentado.

Decía Hobbes:   «quien mire en su interior y considere aquello que hace cuando piensa, opina, razona, y sobre qué bases, leerá y conocerá los pensamientos y las pasiones de todos los hombres en ocasiones similares». Con lo cual, asomándonos al interior de nosotros mismos, somos también capaces de intuir a los demás, nace la empatía. 


En la sala Sibila (mujer sabia, que leía los oráculos) del mismo templo, se leía escrito en oro:  

«Te advierto, quienquiera que fueres tú, que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros. Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses».   


Bien conscientes de valores y convicciones que nos guían,  conociendo y sabiendo gobernar el ser, el propio temperamento y la manera de estabilizarlo,  qué nos entristece, enfurece o satisface, lo que nos disgusta o  hace  sentir  bien y nos realiza..., podremos relacionarnos eficazmente,  no culpar a los demás de lo que depende de nosotros y estar mejor preparados ante la adversidad y contradicciones de la vida.

Descubriremos las propias heridas enquistadas y bloqueos subyacentes, que pueden condicionar nuestra existencia, entendiéndolas como retos a sanar y superar,  y se transformarán en cicatrices que al final nos embellecen, fortaleciendo el ser. 


Hemos de saber que somos seres dinámicos,  que nada de lo que hemos sido o ahora mismo somos puede condicionarnos definitivamente;  cambiamos y crecemos cada día;  en nuestra mano, sí estará siempre buscar lo mejor de nosotros mismos,  mantenerlo vivo y activo, en contacto permanente con el propio interior,  haciéndolo valer y perseverar, en el día a día del camino que tenemos  por delante.  


Desde nuestra mejor versión,  libre y eficaz, siempre será  momento adecuado para hacer lo correcto, decía Luther King.  


Y Mark Twain aconsejaba: "Haz siempre lo correcto. Complacerás a algunos y asombrarás al resto"


                                           










 

sábado, 4 de noviembre de 2023

SOMOS LO QUE HACEMOS PARA CAMBIAR LO QUE SOMOS



 


Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.

Este sustancioso e inspirador pensamiento de Eduardo Galeano no debe dejarnos indiferentes.  Nos mueve a trabajar en la vida, esforzarnos, implicarse en cambiar condiciones que no nos gustan mejorando nuestro yo,  del cual depende mucho acontecer que llega a nuestro día a día. 

 Lo que hacemos  tampoco tiene por qué ser grandes cosas sino detalles con nosotros mismos y los demás, que entrarán siempre en la órbita del amor: atención, generosidad, paciencia, amabilidad 
(por favor, gracias o lo siento favorecen la salud mental propia y ajena); delicadeza, esfuerzo, responsabilidad,  colaboración, empatía, interés sincero por el otro y deseo de ayudar...   Pequeños ejercicios cotidianos, de todo ello, con  nosotros mismos  y con los demás, podrían sorprendernos en sus resultados si los trabajamos con sencillez y perseverancia día tras día. 
No cuesta nada intentarlo, se trata de aceptar el reto.  

Porque creemos a menudo que es imposible cambiar la realidad, pero en verdad podemos mucho más de lo que creemos: Cuando nada parece cambiar, si  tú cambias todo cambia.  

Nos parece a menudo que ante una situación adversa, no hay más reacción que la pesadumbre, el victimismo, la impotencia, la rabia,  la frustración, la violencia interior agresiva o la depresión. 
Pero Víctor Frankl demuestra, en su incomparable  Escuela de Sentido, que entre el estímulo adverso y la respuesta humana existe siempre un pequeño espacio, un tiempo de latencia ofrecido a nuestra libertad. Esa libertad que nada ni nadie nos puede quitar, la libertad de elegir mi actitud ante cualquier revés:  puedo negarlo, enfurecerme, desesperar ... o puedo aceptar, respirar hondo y pensar si tengo alguna manera de mejorar la situación.

Sin perder nunca de vista aquello que, a pesar del contratiempo, aún nos queda y nos sostiene; libres, así,  para recordar nuestra fuerza, sonreír, luchar o confiar y esperar.  

Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos,  en busca, siempre, de lo mejor de nosotros mismos y de los demás, ese descubrimiento del ser, con sus tan a menudo desconocidas habilidades, fortalezas y talentos, que nos hacen mejores personas, en beneficio propio y de los que nos rodean. 





domingo, 22 de octubre de 2023

TODO SALDRÁ BIEN, Y SI NO SALE BIEN, ES QUE AÚN NO ES EL FINAL

 



Todo saldrá bien, y si no sale bien es que aún no es el final.

Frase redonda a recordar en la vida. Es la reflexión final de una película, "El exótico hotel Marigold", sencilla, amable, transida de profundas reflexiones, al hilo de la historia.  Palabras que tejen una lección  real, si sabemos mirar la vida con perspectiva:  Antes o después, de una manera o de otra,  al final, todo se arregla,  sabiendo que no significa necesariamente que las circunstancias vayan a cambiar demasiado,  pero si no lo hacen será nuestro corazón el que cambie,  aprenderá a re-nacer y re-construir desde cualquier ruina. 

En el monólogo final, escuchamos también:   
 «El único fracaso de verdad es no llegar a intentarlo... el éxito se mide por como afrontamos la decepción, ya que siempre llega... Vinimos aquí y lo intentamos, todos nosotros, a nuestra manera. ¿Acaso no es normal... que nos asuste demasiado la decepción para empezar todo de nuevo? Por la mañana nos levantamos y hacemos cuanto podemos. Todo lo demás no importa». 

Refiere  los cambios inesperados y a menudo no deseados en la vida: 
«Al principio te sientes abrumado, pero poco a poco te vas dando cuenta de que es como una ola: si te resistes, te derriba; si te zambulles en ella te lleva nadando al otro lado. Este es un mundo nuevo y distinto. El reto es adaptarse a él. Y no solo adaptarse sino prosperar»  
   
Habla de afrontamiento,  de aceptación y acogida, de no cerrarse a un dolor, que siempre llega y se incrementa con el sufrimiento inútil (ese que se alimenta de rumiación interior, de amargura,  queja, victimismo,  protesta, rencor, violencia interior, deseos de venganza...) en una escalada que nos destruye mucho antes de intentar cambiar la realidad.  Sin embargo,  cuando se acoge la ola adversa y te dejas llevar por ella con mansedumbre e inteligencia activa, te remolca y al final descansas en la playa, nueva tierra firme. Una vez aquí, no solo hay adaptarse sino prosperar, crecer, construir con ello. 

Son metáforas como lecciones de vida que enseñan a gestionarla mejor en actitudes y emociones,  conocimiento propio y de otros, recursos personales desconocidos, aprendizaje de nuevas estrategias de comprensión e inteligencia de la realidad. 

Si procuramos estos logros, sabremos de felicidad.    Porque la vida, para que nos haga felices, hay que abrazarla, aceptarla como viene,  intentando descubrir la enseñanza que siempre esconde para nosotros una situación cualquiera,  recordando así que, como decía el sabio maestro Nhat Hanh,

«La felicidad no es la meta, la felicidad es el camino».


                                                  




miércoles, 16 de agosto de 2023

TOLERANCIA

 


La Tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y maneras distintas de manifestar nuestra condición humana (Declaración Universal de los Derechos humanos, Unesco,1995),

Virtud bella y actitud importantísima, especialmente en este tiempo, donde la pluralidad, la complejidad de personas, condiciones y circunstancias nos rodea, y que en sociedades democráticas, hay que cultivar.   Somos todos muy distintos y todos tenemos derecho a ser lo que somos, sabiendo que nuestras libertades tienen su límite en el derecho de los demás.  Y vice, la libertad de los demás,  tiene tope en nuestros derechos.   Se trata, en la realidad práctica y cotidiana de la vida, de abrazar al diferente, no dejarse contaminar por prejuicios y discriminar,  simpatizar con ellos, comunicar, interrelacionar y enriquecerse mutuamente.  El objetivo es la buena convivencia y armonía de los grupos humanos y sus sociedades.  Y esto hay que empezar a conocerlo, aprenderlo y educarlo desde la escuela, con adecuada proyección familiar. 

Abrirse a la diversidad promueve una mente abierta y clara, voluntad de aprender, crecer y madurar sin encerrarse  en los propios contenidos mentales, que hay que mantener frescos y renovados.  La apertura sincera, transparencia y fluidez, con respecto al exterior, ayuda a ser más feliz ... Y al tiempo que se disfruta, se comparte riqueza y se construye juntos un mundo mejor, más justo e inclusivo. 

En sociedades estresadas, donde la violencia  se mueve a veces a flor de piel,  la tolerancia  necesita mucho ejercicio de respeto y comprensión. 
Por otro lado,  en un mundo igualmente incierto (modernidad "líquida"),  en que todo cambia tan
rápido  -el trabajo de hoy puede no estar mañana, las relaciones y amistades son a menudo  inconsistentes o poco fiables en el tiempo, la vida se encarece... -, la tolerancia, la paciencia, se hacen todavía más necesarias.    Lo cual tampoco quiere decir aceptarlo todo sin  más,  siempre hay que intentar que las cosas funcionen de manera ordenada y como  parezca mejor, en lo que de cada cual dependa.  Pero aceptar también que el otro puede tener  criterio distinto y si  toca a ese otro decidir, habrá que aceptar. 

Con lo cual, el tolerante no renuncia al criterio propio,  pero implica  autocontrol,  de forma que, en determinadas circunstancias,  sabe callar, educa la mirada y el corazón, por respeto, omite la hipercrítica inoportuna para no herir injustamente.  Los conflictos y diferencias se asumen como normales en la convivencia humana,  se afrontan con naturalidad y espíritu de superación mediante empatía, comprensión mutua y comunicación.  

 El modo hedónico de comunicación  ayuda a socializar sin miedos,  desactivando la ansiedad social, descubre el placer de colaborar y construir juntos.  El descubrimiento inteligente de la cooperación ha sido arma secreta de la historia,   que ha permitido a la evolucionar a todas las sociedades vivas, animales, también humanas,  llegar adonde ahora estamos  y proyectarnos sin miedo hacia el futuro.